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SINOPSIS
En Contacto sangriento (1988), Jean-Claude Van Damme patentó una imagen que devendría icono cinematográfico, el spagat. El karateca belga se introducía al mundo abriéndose de piernas en 180º, haciendo gala de unas asombrosas capacidades físicas que hicieron de él una atracción inmediata, trascendiendo los parámetros del cine kung fu y las épicas de cuadrilátero. En su ejecución, el split revelaba el gran aprieto de los «Músculos de Bruselas»: un equilibrio entre dos extremos opuestos, cuya estabilidad exige contrapesar las fuerzas en todo momento, un esfuerzo que no puede sostenerse eternamente.
La filmografía de Van Damme se ha fundado en esa dualidad constante. Ha vivido de la simetría y sufrido de sus contradicciones. Un tipo duro que escondía una personalidad vulnerable; un modelo de masculinidad activa pero también un objeto de deseo femenino; un actor instintivo y una estrella incontrolable. La imagen del personaje virtuoso fagocitó la realidad de una persona desvirtuada, que ha usado el cine para explicarse y corregirse. Van Damme. El héroe de Vitruvio no es una biografía, sino un estudio de ese icono y de cómo se ha adaptado a los cambios en la industria, en la audiencia, en el tiempo inexorable. Desde sus primeras narrativas de gimnasio hasta sus últimas autoficciones de corte confesional, tomamos la medida de ese héroe anatómicamente perfecto que tal vez solo exista en las películas.
FICHA TÉCNICA
Autor: Lorenzo Ayuso;
Prólogo: Jesús Palacios;
Edición: Ignacio Pablo Rico Guastavino y Roberto Carrasco;
Ilustración de cubierta: Azahara G. Martínez;
Diseño de cubierta: Raúl Álvarez Gómez;
Publica: Unión Editorial, S.A. (colección A Contraluz)